8 de mayo de 2017

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Oriente de Buenos Aires, 8 de Mayo del 2017 e.·. v.·.

Funciones en Logia 

El templo es el lugar en donde desarrollamos los trabajos masónicos y donde nos reunimos en Logia, es el lugar en donde la palabra que vive en cada uno de nosotros, se manifiesta y encuentra una expresión armónica y completa. Es al mismo tiempo un lugar de trabajo y adoración, un espacio de construcción simbólica, de inspiración, de búsqueda constante hacia la Verdad y la Virtud. El templo es, entonces, la proyección de la razón, de la intuición, de la imaginación; es el seno contenedor que nos brinda la visión correcta para situarnos en el mundo. No elegimos el universo en el cual estamos inmersos, pero la razón y la intuición, nos permiten elegir el microcosmos que nos contenga y nos de el sostén desde el cual pensarnos como seres humanos inmersos en una determinada cultura. Al ser la Logia el microcosmos desde el cual concebimos racionalmente el macrocosmos, es ella una real muestra del comportamiento social de los sujetos. Las "funciones" de la vida comunitaria, en la Logia, son aquellas que rigen en todas las sociedades humanas. Se refieren tanto a lo material como a lo espiritual, no sin un matiz importante ya que en la Logia se trabaja para "reunir lo que está disperso". Trabajamos de manera fraternal, todas las funciones tienen una utilidad similar, sin supremacías, se apuntalan recíprocamente, así como en la construcción de un edificio, donde una piedra se coloca antes que otra, pero la piedra que es sostenida por otra no es superior a la que la sostiene. Las Funciones se articulan formando una tríada fundamental, encontramos el Hacer (fabricar, gerenciar), el Proteger (defender, atender, curar) y Enseñar (trasmitir, animar). La "jerarquía" de las funciones es un término que no corresponde de ninguna manera a su sentido profano. En una Logia masónica los oficios son todos igualmente indispensables. En el seno de una comunidad iniciática y fraternal la humildad y el orgullo forman parte de los metales que no entran en el Templo. Cada uno cumple con sus funciones y "actúa" en un papel como un intérprete fiel, según sus capacidades particulares y según las demandas de sus hermanos. No existen funciones subalternas. Describiendo cada función desde una perspectiva iniciática, vamos a poder ver con toda claridad que eso es así. Allí donde los papeles son vividos y percibidos como subalternos, es que la perspectiva iniciática está siendo sepultada bajo la visión profana y "administrativa". Los oficiales son Maestros, todos los Maestros están calificados para ocupar cualquiera de los oficios Es bueno que cada persona no dure demasiado tiempo instalada en una misma función, ya que el principio primordial de la enseñanza es el viaje; pero en cada Logia cada comunidad debe gozar de una total libertad para cambiar los papeles, en nuestros días, la costumbre impone una rotación frecuente.

El Venerable es quien debe iluminar la Logia con sabiduría y el Recto juicio. Es la Primera Luz del Taller y su Presidente. Se sienta en el Trono de Salomón, en el Oriente, y dirige todos los trabajos de la logia. El Venerable Maestro entre los Maestros, es el primero entre sus iguales. La joya del Venerable Maestro es una escuadra, que simboliza que él por su recta conducta y por su elevado concepto de las cosas, debe ser el ejemplo de los demás. Simboliza también la ecuanimidad con que debe regir a todos los miembros del Taller.

El Primer Vigilante, es la segunda luz del taller. Debe manifestar discernimiento, claridad y fuerza en las desiciones, cooperando con el Venerable para que los trabajos se desarrollen en perfecto orden y con exactitud. La joya del Primer Vigilante es un nivel de albañil, que simboliza la equidad que ha de guardar en sus pareceres, y es también símbolo de la igualdad masónica.

El Segundo Vigilante es la tercera luz del taller. Debe exponer la armonía, resolviendo las dificultades para mantener la equidad y la comprensión. La joya del Segundo Vigilante es la plomada y recuerda a los Aprendices que deben esforzarse por superarse constantemente. Simboliza la rectitud que debe resplandecer en todos los actos y juicios de un buen masón. Los Vigilantes tienen además a su cargo la formación de los nuevos adeptos. El Segundo Vigilante forma a los aprendices y el Primer Vigilante a los compañeros. Los vigilantes son iniciadores. Ese es el aspecto esencial de su función. El Segundo Vigilante prepara a los aprendices para el trabajo de compañero y el Primer Vigilante prepara a los compañeros para las responsabilidades de la maestría.

El Secretario es quien anota y registra fielmente todas las actividades de la logia. Sentado al Oriente, a la derecha del Venerable y frente al orador. Es la Memoria de la Logia. Durante las reuniones, hace el "bosquejo" de los trabajos y a partir de dicho "bosquejo" redacta la plancha que lee al Taller en la tenida siguiente. Su Joya, dos plumas cruzadas.

El Orador es el portavoz de las palabras y los pensamientos de los hermanos. Es el cuarto oficial de la Logia. Se sienta en el Oriente, a la izquierda del Venerable, frente al Secretario. Sus funciones son dobles: es el custodio de la Ley y, por otra parte, pronuncia discursos con ocasión de las ceremonias y saca las conclusiones de los trabajos al final de cada tenida. Su función de custodio de la Ley le brinda poderes muy grandes. Puede oponerse a cualquier deliberación que sea contraria a las Constituciones o al reglamento general. Es el único oficial que puede efectuarle observaciones al Venerable durante una Tenida. Su joya es un libro abierto que representa su papel de Fiscal del taller, guardián y observador de la aplicación de la Constitución, reglamentos generales de la orden y de los particulares del taller.

El Tesorero, es en quien depositamos tanto los valores espirituales como los materiales, y debe tener el más especial de los cuidados en que éstos siempre sean empleados para fomentar y enaltecer esos valores. El Tesoro de una Logia es el conjunto de sus recursos financieros, considerados independientemente del "Tronco de beneficencia" y de las obras de solidaridad. El Tesorero es el administrador de esta suma. Está encargado de la recaudación, de las cotizaciones, de la custodia del Tesoro y del pago de los gastos previamente autorizados por el Venerable. Lleva una contabilidad de la cual informa a la Logia una vez al año. Su joya, dos llaves cruzadas, una guarda los secretos de la logia y la otra debe guardar su reputación.

El Hospitalario a veces llamado "limosnero". Es el encargado de recoger y de distribuir las "limosnas", de ir a visitar a los hermanos enfermos, de apoyar a los que están en dificultades, de averiguar los motivos de las ausencias que no han sido justificadas. Él es el "corazón" de la Logia.

El Maestro de Ceremonias es, durante las ceremonias, el centro de la Logia. Los demás oficiales lo siguen; él es el que impone el tono y el movimiento. Debido a sus responsabilidades, que lo obligan a observar hasta el más mínimo detalle, no está obligado a respetar la circulación. Conduce los desplazamientos y abre la marcha, Introduce en el Templo a los miembros de la Logia y a los visitantes. Durante las tenidas conduce a los hermanos que necesitan desplazarse. Su lugar está a la cabeza de la Columna del Norte, frente al Experto y al lado del Hospitalario. Su joya es un compás, el instrumento que sirve para trazar el círculo y determinar el centro y desde ahí, medir nuestras acciones y aspiraciones.

El Experto es quien guarda los principios del ritual, y el Maestro de Ceremonias quien garantiza su funcionamiento. Los dos oficios son complementarios e indisociables. Se asegura de la calidad de masones de los visitantes, los reteja y le da su opinión al Venerable acerca de si deben ser, o no, introducidos en Logia. Hace preparar las pruebas y las dirige. Introduce a los candidatos y los acompaña durante sus viajes. Recoge las balotas y los votos y asiste a los escrutinios. Es quien enseña a los neófitos los signos y los tocamientos. Este papel de iniciador lo cumple en los tres grados. Su lugar está en la columna del norte, cerca del tesorero y del Orador, de cara al Maestro de Ceremonias, pero fundamentalmente a disposición del Venerable Maestro. Es el único que lleva su espada en la mano derecha y de la que jamás debe separarse.

El Guardatemplo Interno es el oficial encargado de cerciorarse de la seguridad del Templo, armado con una espada aparta a los intrusos y a los profanos y prepara a los candidatos. Es quien informa también acerca de la presencia de visitantes en pasos perdidos. Se sienta al Occidente, al lado del segundo vigilante. Se asegura que el Templo esté a cubierto, informa de ello al segundo vigilante. Su joya es una espada, simbolizando la fortaleza, la prudencia y la vigilancia infatigable.

 En una Logia masónica, independientemente del rito en el cual trabaje, las funciones se distribuyen de tal modo que si una sola de ellas está mal atendida la comunidad no puede florecer. Por el contrario, si todos los oficiales sin excepción viven bien sus papeles, entonces puede decirse que la Logia está funcionando como una comunidad ideal y como nosotros los Francmasones vemos en la Logia la prefiguración de la humanidad futura, tenemos que comenzar a actuar de manera que dicha prefiguración esté a la altura de las expectativas de los mejores entre los seres humanos. Desbastar la piedra bruta buscando una forma, buscando un destino. Esa es la tarea. Buscamos la perfección interior desde la imperfección evidente. Y nuestro progreso se desarrolla a través de grados sucesivos de perfección relativa y del reconocimiento de nuestra imperfección y del ideal que anhelamos. Todo es útil e indispensable a los efectos de poder transmitir a la sociedad, los valores que nos brinda la Logia con el objetivo y el compromiso nada menor que el de hacer un mundo mejor. 

E. B.

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